Una nueva campaña

Estamos en octubre, pronto se dará el pistoletazo de salida para una nueva campaña de recogida de la aceituna, que este año se adelanta por las altas temperaturas y la sequía que nos acompaña desde hace meses.

Todos los pronósticos apuntan a una menor producción: la aceituna está pequeña, arrugada y madurando antes de tiempo. Aunque si el escenario de precios altos continúa, puede ayudar a soliviantar, al menos en parte, esta situación a los productores, siempre tan vulnerables ante la meteorología y los mercados.

Pronto regresará el tránsito de los tractores a los caminos y el silencio del olivar se llenará de voces y ruidos de maquinaria. Sonidos que acompañarán a la campiña jienense al menos hasta el próximo febrero.

Vareando en el Olivar de la Luna

Durante muchas jornadas las varas serán fieles compañeras, así como el dolor de músculos, para los muchos hombres y mujeres que trabajan la aceituna. Una labor que emplea a miles de personas y que permite que en el campo andaluz aún haya gente.

El oro líquido pronto llenará las almazaras, que producirán en los primeros meses los aceites tempranos, los más valorados por su calidad y sabor y también por sus propiedades saludables.

Detrás de cada botella de aceite virgen extra que consumimos hay una historia que pocas veces nos paramos a pensar cuando la abrimos: El aceite es la base de la dieta mediterránea, pero también forma parte indisoluble de nuestro paisaje y de nuestra cultura, a lo que hay que añadir la generación de empelo rural y de riqueza para nuestro país, el mayor productor de aceite de oliva del mundo.

Después de todo, quizás al consumirlo, estemos saboreando algo más que aceite.

Menú