¡Sisones a la vista!

Contemplar la naturaleza es una de las actividades más fascinantes que podemos realizar, en cualquier lugar, a cualquier hora, si prestamos atención la sentiremos bullir a nuestro alrededor, incluso en los lugares más insospechados. Es cuestión de saber mirar.

Desde el vuelo de una pequeña golondrina, al sonido lejano de un autillo en las noches de verano. Pequeñas cosas que nos hacen disfrutar, por el mero hecho de que están ahí, al alcance de nuestros sentidos.

Algunos días sin embargo, quedan bien grabados en la memoria de cualquiera que ame la naturaleza, generalmente porque lo contemplado es magnífico y por lo tanto irrepetible.

En nuestro último voluntariado pudimos disfrutar de uno de estos momentos. Siempre estamos atentos para no perdernos detalle, pero en esta ocasión mereció mucho la pena tener bien abiertos los ojos.

Entre los cultivos de cereal que circundaban los olivares un buen grupo de sisones se cortejaban. Esta especie ha sido elegida como ave del año 2017 por su mal estado de conservación. La intensificación agraria, los pesticidas, los tendidos eléctricos y otras cuantas razones nos están dejando sin sisones.

La pequeña avutarda del secano sin embargo parecía ajena en este caso a la incertidumbre que amenaza su futuro. Varios grupos de machos emitían su singular reclamo para atraer a las hembras. Los lek (lugares de exhibición y apareamiento que establecen algunas especies como la avutarda, el sisón o el urogallo) de esta zona de Málaga aún tenían clientela.

Disfrutar de un momento así, nos hizo reflexionar sobre la importancia de que la naturaleza siga teniendo espacio, el necesario para que los espectáculos más sublimes sigan aconteciendo.

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