Por la campiña sevillana

Nuestros 20 olivares se distribuyen por buena parte de Andalucía, en una gran variedad de ambientes y paisajes. De ellos, Los Ojuelos y Gascón se ubican en plena campiña sevillana.

Hace varios miles de años, era esta una zona boscosa, posible refugio de animales como el oso pardo, cuya distribución fue amplia al menos hasta el Siglo XVI. Quizás de ahí proceda el nombre de la cercana Osuna (conocida en la antigüedad como Ursao) y el gentilicio de sus gentes “ursaonenses”. Sin embargo, es difícil saberlo, pues el tiempo hace que la historia se diluya en la leyenda y los pocos datos que tenemos se conviertan en meras conjeturas.

Distribución meridional del oso pardo en el S XVI y escudo de Osuna

Fuera como fuere, las tierras fértiles de la hoy campiña sevillana, se fueron transformando, creando un mosaico de cultivos.

Hoy en ella reina el horizonte y el cielo es tan protagonista de su paisaje como la misma tierra. Puede que por ello, tantas especies de aves elijan la campiña para criar, invernar o simplemente, hacer un alto en su camino.

Milanos reales, elanios azules, ratoneros y aguiluchos, pero también avutardas, sisones, ortegas, mochuelos, perdices… y en sus lagunas malvasías, porrones, zampullines, pechiazules,… la lista es extensa y es que es mucha la vida que se da cita en sus bastos espacios.

Laguna del Gobierno en Lantejuela

Un paisaje abierto, plagado de horizontes y que sin embargo esconde mucho más de lo que muestra a simple vista. Un lugar valioso, lleno de vida, que merece ser conocido y respetado.

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