La cantidad y calidad de la comida de las aves es decisiva para su crecimiento

Un reciente estudio de la Universidad de Cornell,  publicado en la prestigiosa revista PNAS, concluye que los pollos de  las aves insectívoras –la mayor parte de ellas, en situación de declive poblacional- crecen más y mejor si reciben comida de buena calidad en lugar de una buena cantidad de comida con menos nutrientes. Para comprobarlo, los científicos han trabajado con golondrinas bicolor, Tachycineta bicolor, una especie presente en el continente americano.

Esta es la principal conclusión del estudio: los pollos que recibían dietas con importante presencia de (los ya famosos) ácidos grasos omega 3 crecen más rápidos, se encuentran en mejores condiciones físicas y cuentan con mejor metabolismo y respuesta inmune. El efecto es tal que no es capaz de competir con la cantidad: los pollos a los que se administraba grandes porciones de comida baja en omega 3  no crecían tan bien como las crías que, aun comiendo menos, sí incluían el compuesto en su dieta.

¿Qué se esconde detrás de esta investigación? Según sus autores, dos cuestiones: la primera, que la ciencia debe empezar a atender a la calidad de la comida para afrontar los retos de conservación de las aves; y la segunda, y más importante, que la fragmentación y desaparición de los humedales está pasando factura a demasiadas especies.

¿Qué tienen que ver los humedales con esta historia? Los insectos con mayor cantidad de omega 3 son los acuáticos y, teniendo en cuenta la progresiva degradación de los humedales que sufre el planeta, la escasez de este importante alimento podría estar afectando negativamente a muchas aves insectívoras. La golondrina bicolor, por ejemplo,  ha reducido su población en un 36% en solo tres décadas.

De hecho, las golondrinas y aviones, habitantes de medios agrícolas, presentan una alta dependencia de los humedales, lugares que usan como áreas de descanso y alimentación en sus migraciones, concentrándose a miles.

Golondrina recogiendo barro para el nido ©Miguel Ángel Rojas

En este campo, hay motivos para la alarma: en España, el 40% de sus humedales Ramsar –espacios de especial valor ambiental internacional- se hallan en una situación preocupante, de acuerdo con los análisis de SEO/BirdLife.

Y la situación no mejora mucho más si ampliamos el foco a todo el mundo rural: según los recogidos en nuestros  programas de ciencia ciudadana como SACRE, en España las aves agrícolas –como lo son golondrinas o aviones– experimentan significativas caídas poblacionales. Detrás de este fenómeno, se esconden la intensificación agraria traducida en la eliminación de lindes, la generalización de los monocultivos o la extensión del uso de numerosos productos fitosanitarios, entre otros factores. Y, con ellos, la desaparición de insectos y, a su vez, de pájaros.

Piénsalo: ¿cuándo fue la última vez que escuchaste a un grillo?

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