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Bebederos vivos

Aunque seguimos analizando los datos de los indicadores de biodiversidad que hemos ido recopilando a lo largo de todo un año, para realizar el estudio post-operacional de Olivares Vivos, lo que sí ha quedado bastante claro ya es que la recuperación de la flora y la fauna del olivar debe comenzar con una buena gestión de la cubierta herbácea y la disminución en la administración de biocidas, como insecticidas, rodenticidas o los mismos herbicidas.

La hierba, las plantas leñosas y los insectos son la base de todo este agrosistema y hacer un buen manejo de la cubierta y administrar de manera responsable productos químicos no sólo va a favorecer que vuelvan plantas y animales, sino que, además, mejorará los servicios ecosistémicos que genera la biodiversidad y que son tan beneficiosos para el olivicultor, ya que harán más rentable su cultivo. Unos servicios que son conocidos por muchos agricultores y agricultoras y que van desde la reducción de la erosión a una mayor fertilidad del suelo o el control de ciertas plagas, como ocurre con la olivarda (Dittrichia viscosa), que reduce la presencia de la mosca del olivo (Bactrocera oleae), o algunas especies de jaramagos que disminuyen la afección del hongo Verticilium dahliae.

Y será una vez que tengamos una cubierta adecuada y otras plantas que diversifiquen el paisaje, cuando será más efectivo poner en marcha otras actuaciones para que el resto de animales regrese, lo que hemos venido a llamar “amueblar” el olivar: darles espacios para que puedan habitarlos o criar en ellos. Es, por eso, por lo que en los olivares demostrativos, por ejemplo, hemos instalado cajas nido de diferentes tamaños, postes para que se posen las rapaces u hoteles de insectos. Sin embargo, de entre todas estas actuaciones destacan las charcas o los bebederos, que permiten que las aves, los mamíferos e incluso muchos insectos tengan agua disponible también durante los sofocantes veranos por los que pasa este cultivo mediterráneo, lo que los convierten en auténticos puntos calientes de biodiversidad.

En las charcas, han criado durante los últimos años sapos, sapillos y ranas, muchos de los cuales se encuentran en una situación delicada desde el punto de vista ecológico. Unos animales a los que los olivareros y olivareras no están muy acostumbrados (no porque los anfibios y reptiles no sean habituales, sino porque suelen estar la mayor parte del año escondidos), pero que ahora se han hecho mucho más visibles, sorprendiéndoles a muchos su presencia.

Respecto a los bebederos, son mucho más fáciles de instalar y son una muy buena opción, ya que cumplen su función perfectamente. Su mecanismo es muy simple: una pequeña boya que activa un dispositivo para que entre agua procedente de un depósito, el cual está conectado al bebedero a través de una manguera. De ese modo, se consigue que cuando baja el nivel del agua, se vuelva a llenar, pero cuidándose de que no sobrepase cierto límite. En total, en los 20 olivares demostrativos en los que trabajamos en Olivares Vivos, hemos colocado 27.


Este año, hemos situado una cámara trampa junto a uno de ellos, para ver quién se pasaba por allí para refrescarse. Lo cierto es que ha sido una auténtica sorpresa ver la cantidad de animales que lo usan a diario: conejos, liebres, zorros, gatos monteses, tejones… y aves como las palomas torcaces o los estorninos. Muchísima fauna que se acerca a alguno de los bebederos a tomar algo de agua o incluso a darse un chapuzón. Os dejamos alguno de los vídeos que hemos grabado:

Tejón

Erizo

Zorro

Y muchas aves

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