El Día Mundial del Olivo

Todos los años, el 24 de noviembre se celebra el Día Mundial del Olivo, un árbol con profundas raíces que penetran desde tiempos inmemoriales en nuestra historia. Y es que el olivo es ese árbol mágico, generoso y austero que lleva formando parte de la cultura mediterránea varios milenios. Fenicios, Árabes, Romanos,… ningún pueblo del mediterráneo se resistió a sus encantos.

Sólo en la provincia de Jaén, se calcula que hay actualmente al rededor de 66 millones de olivos, una cifra que tan sólo se entiende al contemplar el mar de olivos, ese paisaje que actualmente lucha por ser reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

El mayor olivar del mundo nos provee de grandes cantidades de aceite. Un aceite presente en todas nuestras cocinas, pero también en otras mucho más lejanas. El oro líquido es un motor económico capaz de fijar población en el medio rural, pero también ha de ser capaz de abordar con éxito los grandes retos que actualmente se presentan. Uno de ellos, es la recuperación de la biodiversidad, algo que puede lograse con un poco de voluntad y algo de esfuerzo.

No sólo cantidad; calidad y diferenciación, naturaleza y cultura han de ser la receta del mejor aceite, ese que es bueno para nuestra salud y bueno para la vida.

Un árbol que simboliza sabiduría, fuerza, inmortalidad, esperanza, no se merece otra cosa que formar parte de un olivar vivo. Y el olivar tiene todos los requisitos para serlo: es un cultivo permanente, autóctono, que ocupa grandes superficies y que además, se encuentra en el área de mayor biodiversidad de Europa: la cuenca mediterránea.

No atender a la conservación de la naturaleza en el olivar supondrá que se continué con la sangría que ya se ha llevado por delante a millones de aves asociadas a la agricultura, pero también supone perder una oportunidad de negocio. La biodiversidad en medios agrícolas puede ser un distintivo para que aquellos consumidores interesados en la conservación de la naturaleza apuesten por modelos productivos más respetuosos y amables con la vida. Biodiversidad y rentabilidad en Olivares Vivos.

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