¿Cómo construir un bee hotel?

Las abejas son grandes aliadas de la humanidad, si no fuera por ellas, tendríamos serios problemas para alimentarnos, pues sin polinización, la gran mayoría de las frutas y hortalizas que comemos no fructificarían. Por ese motivo, parece que no está de más echarles una mano, sobre todo a las abejas silvestres, las verdaderas protagonistas de la polinización de nuestros alimentos.

Falta les hace, pues ya es sabido por todos que cada día, las abejas son menos abundantes, tienen menos lugares para refugiarse, menos alimento y encima, se ven afectadas por insecticidas y agroquímicos que nosotros añadimos al medio, conformando un buen cóctel molotov que las aturde, incapacita y mata.

Quizás, en nuestro olivar, huerto, o en el jardín de casa, podemos dejar un pequeño espacio donde construirles una morada, a cambio, ellas cumplirán su valiosa misión y la próxima primavera seguiremos teniendo flores.

Construir un bee hotel u hotel de insectos, no puede ser más sencillo. ¡Os lo explicamos brevemente!:

En este caso hemos empleado materiales rústicos, muy baratos y sencillos de conseguir, pero si queréis que aparte de cumplir su función, sean elementos decorativos, con un poco de arte conseguiréis toda una virguería, sólo es cuestión de echarle ganas.

Materiales:

  • Un bloque de hormigón
  • Un taco de madera con agujeros de taladros de diferentes tamaños
  • Cañas
  • Bambús
  • Unas pequeñas piñas (optativo)
  • Pequeños ladrillos o piedras (optativo)

Nosotros, hemos utilizado bloques de hormigón a modo de estructura, pero pueden utilizarse otros elementos o construir una estructura similar con madera, lo cual aligerará el peso del hotel de insectos y además, contribuirá a que quede más bonito y decorativo.

En nuestros hoteles, colocamos varios trozos de madera de olivo, sirve cualquier otra, con agujeros realizados con taladros de distintos tamaños, algunos más grandes, otros medianos y otros pequeños como puede observarse en la siguiente imagen.

También insertamos cañas (Arundo donax) que aparecen en muchas zonas de arroyos o en bordes de camino. En este caso, hemos de tener en cuenta de que esta especie se trata de una especie exótica invasora, por lo que tendremos que tener mucho cuidado de no abandonar los restos de cañas que nos sobren en zonas donde puedan arraigar y crecer.  También introducimos bambús en los orificios del bloque de hormigón, que son muy útiles al ser más duros y por lo general, más pequeños que las cañas. En cualquier caso, no es necesario que las cañas y bambús sean muy grandes, lo importante es que haya tamaños diferentes de agujero para que las distintas especies de insectos encuentren un espacio óptimo. De hecho, las cañas con agujeros muy grandes, no suelen ocuparse.

Cuando tengamos nuestro material, habrá que cortar las cañas y bambús con un tamaño similar al ancho del bloque de hormigón para que no sobresalgan demasiado. Una vez cortadas, introduciremos un objeto punzante (por ejemplo un destornillador fino) por la apertura de la caña o del bambú (por ambos lados) para vaciarlos de material y que quede espacio para que los usen los insectos.

Poco más queda por hacer, introducirlo todo en los huecos del bloque, si vemos que quedan sueltos, podemos añadir algún trocito de madera o de otro material a modo de cuña, para procurar que todo quede bien colocado en su sitio y sin moverse demasiado.

Una vez construidos, podremos colocarlos en el lugar elegido. En nuestro caso, la mayoría los hemos instalado en la misma base del tronco de los olivos, sin ningún tipo de amarre, ya que el bloque de hormigón es tan pesado que es muy  difícil que se mueva del sitio por acción de animales o eventos climáticos.

Si el material elegido para formar la estructura del hotel de insectos es más ligero, habrá que valorar si interesa atarlo a alguna piedra, tronco, o emplear alguna piqueta u otro elemento, ¡no vaya a llevárselo el viento!

A parte de maderas taladradas, cañas y bambús, pueden introducirse piñas y restos de ladrillos, aunque por experiencias previas las maderas, cañas y bambús parecen tener mayor éxito a la hora de albergar abejas silvestres. Sin embargo, si el objetivo es que además de útil, el hotel quede bonito, introducir todos estos elementos ayudará a que nuestro hotel tenga cinco estrellas.

¡Bienvenidas abejas!

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