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22 nuevas marcas de AOVE se suman al modelo Olivares Vivos

Gracias a los proyectos LIFE Olivares Vivos+ y Cooperalive, así como de Acuerdos de Custodia del Territorio de SEO/BirdLife, Olivares Vivos se expande por Andalucía y sale de esta región al resto de España, Portugal, Grecia e Italia.

Con estas nuevas marcas, sumadas a las 14 del anterior proyecto LIFE Olivares Vivos (2014-2021), son ya 36 los AOVE en el mercado con el sello Olivares Vivos. Este número aumentará considerablemente en los próximos meses, una vez que se abra la certificación Olivares Vivos a todos los agricultores que quieran recuperar biodiversidad y diferenciar su producción.

El modelo de agricultura Olivares Vivos ha demostrado ser el mejor aliado para los olivicultores, mejorando la rentabilidad de sus fincas y haciéndolo, además, de una forma realmente sostenible a partir de la recuperación de la biodiversidad. Desde hace unos meses, ha continuado su expansión por Andalucía y ha comenzado a salir de esta región, mediante el proyecto LIFE Olivares Vivos+ (2021-2026), el grupo operativo Cooperalive, de la Junta de Andalucía (con fondos FEADER), y la firma de Acuerdos de Custodia del Territorio con SEO/BirdLife. De este modo, 29 nuevas fincas han empezado a desarrollar el modelo Olivares Vivos y 22 nuevas marcas de aceite saldrán al mercado, en las próximas semanas, con este sello que las identifica como participantes en Olivares Vivos.

Nuevas fincas para formación de agricultores, a través del LIFE Olivares Vivos+

El LIFE Olivares Vivos+ comenzó su andadura en septiembre del año pasado con el objetivo principal de acercar el modelo agrícola Olivares Vivos a nuevas regiones, para conseguir que más agricultores lo conozcan y aprovechen sus beneficios. Para ello, se han seleccionado nuevas fincas en España, Portugal, Grecia e Italia en las que se está midiendo su biodiversidad y se está trabajando para recuperarla. Estos olivares servirán para mostrar a los olivareros las actuaciones realizadas para rescatar biodiversidad y cómo puede aprovecharse para mejorar la rentabilidad agrícola. Y es que, una de las claves del éxito del anterior proyecto LIFE Olivares Vivos fue que los olivicultores pudieron conocer de primera mano los trabajos de restauración y sus logros en explotaciones de sus comarcas. Asimismo, a través de estas fincas se optimizará la adaptación del modelo a las principales regiones olivareras de Europa, tanto en lo relativo a las técnicas de restauración de la biodiversidad, como en la producción y comercialización de sus AOVE con este valor añadido.

En Castilla-La Mancha son tres las fincas formativas en las que se ha comenzado a trabajar, que servirán para que los agricultores castellanomanchegos y los de otras regiones olivareras cercanas, como las de Castilla y León y la Comunidad de Madrid, se acerquen a Olivares Vivos. En éstas se obtienen los aceites “5 Elementos”, de Finca La Pontezuela (Los Navalmorales, Toledo), y “García de la Cruz”, de Lobosas (Villacañas, Toledo). Asimismo, se trabaja en el olivar Valdeparaíso, ubicada en Almagro (Ciudad Real), que no producirá aceite envasado hasta la temporada próxima.

Por su parte, los olivares situados en la Comunidad Valenciana servirán para acercar el modelo a agricultores valencianos, de Cataluña, Aragón o Murcia. En esta región son dos las marcas que ya lucen el sello: “Señoríos de Relleu”, de la finca Teuladi (Relleu, Alicante), y “Leyendas de Olivo”, de Vilafondo (Traiguera, Castellón).

Finalmente, en Extremadura, se incorpora la marca “Retamar”, procedente de la finca Valdearenales (Guareña, Badajoz).

Fuera de España, en Portugal hay dos fincas participantes cuyos aceites, de igual modo, llevarán el sello en sus botellas, ambas de la región del Alentejo. La primera, “Mainova”, con un aceite procedente de Herdade da Fonta Santa (Arraiolos, Évora). La segunda, “Pousio”, de Herdade Monte da Ribeira (Vidigueira, Beja).

En Italia, por su parte, son cuatro las fincas y marcas de AOVE que portarán próximamente el sello Olivares Vivos. En la Toscana, “Santissima Annunziata”, de la finca homónima ubicada en San Vincenzo, provincia de Livorno, y “Olivart”, que está en Bagno de Ripoli, Florencia. En Lacio, la región en la que se encuentra la ciudad de Roma, los AOVE participantes son “Colle dell’Arci”, aceite procedente de una finca localizada en Fara in Sabina, en la provincia de Rieti, e “Iannotta”, en Sonnino, Latina.

Asimismo, también se ha comenzado a trabajar en fincas de Grecia. En la isla de Creta, son dos las marcas que portarán el sello Olivares Vivos: “Sectus”, elaborada en el monasterio de Gonia, en Kolymvari, y “FAMelia”, producido en la cooperativa del mismo nombre, situada en Stavies. Mientras, en el Peloponeso, es “Giomos” la marca que portará el sello, cuyo aceite procede de una finca situada en Kyparissia. En otro olivar, situada también en el Peloponeso, se trabajará de igual modo para recuperar biodiversidad, aunque en esta campaña no envasará aceite.

Por último, y volviendo a Andalucía, la cuna de Olivares Vivos, las fincas y AOVE que implementan el modelo Olivares Vivos también están aumentando. Y lo están haciendo, además, con diferentes propósitos. Entre los objetivos del nuevo proyecto europeo LIFE se encuentra el análisis que el efecto del cambio climático puede tener sobre el modelo Olivares Vivos. Para ello, se han sumado tres fincas del sureste semiárido andaluz, que, de igual modo, servirán para difundir Olivares Vivos y su certificación. Las nuevas marcas de esta zona son “Campos de Uleila” (Uleila, Almería), “Oro del Desierto” (Tabernas, Almería) y “Ecovallés” (Guadix, Granada).

Más, con Cooperalive y Acuerdos de Custodia del Territorio

Y junto a todas estas marcas pertenecientes al trabajo que ya se está desarrollando a través del proyecto europeo LIFE Olivares Vivos+ hay que añadir un nuevo y ambicioso horizonte. Con el Grupo Operativo Cooperalive, financiado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), a través de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, se está llevando el modelo Olivares Vivos a grandes cooperativas, con el objetivo de que sus socios comprueben las ventajas que tiene ponerlo en marcha de forma conjunta, así como que sirva de espoleta para su expansión a otras cooperativas oleícolas. Este proyecto cuyos socios, además de SEO/BirdLife, son Citoliva, Interóleo y la Diputación Provincial de Jaén, cuenta con la participación de tres almazaras ubicadas en la provincia de Jaén que, esta campaña, venderán el AOVE producido en los olivares en las que se trabaja para recuperar biodiversidad, como participantes en Olivares Vivos. Éstas son “Magnasur”, de la SCA Bedmarense (Bédmar, Jaén); “Oleocampo”, de Oleocampo, SCA (Torredelcampo, Jaén); “Oro de Cánava”, de la SCA Nuestra Señora de los Remedios (Jimena, Jaén) e “Interóleo”.

Finalmente, y como experiencia piloto para el inicio de la certificación Olivares Vivos, se ha comenzado a trabajar en otra finca, mediante un Acuerdo de Custodia del Territorio. En ella se ha puesto en marcha todo el proceso de certificación, lo que servirá para poder ajustar el procedimiento y llevarlo en los próximos meses al resto de olivicultores que quieran certificar la producción de sus fincas. Así, el aceite “Nobleza del Sur”, una destacada marca de AOVE cuyo olivar se ubica en el municipio de Castellar, Jaén, también portará en esta campaña el sello de participante en Olivares Vivos.

Tras el LIFE Olivares Vivos, el LIFE Olivares Vivos+ sigue su andadura

Nuevas marcas y nuevos horizontes, pero sin olvidar que durante el LIFE Olivares Vivos+ se seguirá trabajando con las 20 primeras fincas que se estudiaron y donde se actuó con el anterior proyecto europeo, el LIFE Olivares Vivos, para conocer cómo evoluciona su biodiversidad a medio plazo. En estas fincas, los primeros resultados mostraron un incremento de especies de entre un 7% y un 12%, así como un aumento del 40% en la abundancia de flora y fauna, en apenas tres años y sin afectar a la producción. Fincas de las que se obtienen los aceites: “Castillo de Canena”, “Finca San José”, “Dominus”, “Huerta de los Caños”, “La Casona”, “Piedras Cucas”, “Soler Romero”, “Oleaí”, “Olivar de la Luna”, “Omed”, “Finca la Torre”, “Orígenes”, “Pilares: aceite de autor” y “Oriole”.

Ahora, desde 2021, a través del LIFE Olivares Vivos+, se trabaja de igual modo para acelerar la difusión del modelo por las principales regiones olivareras europeas, extenderlo a otros productos (como la aceituna de mesa) y transferirlo a otros cultivos como el viñedo. Este nuevo proyecto está desarrollado por SEO/BirdLife, socio coordinador, la Diputación Provincial de Jaén, la Universidad de Jaén, la Estación Experimental de Zonas Áridas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (EEZA-CSIC), la Universidad de Évora, la cooperativa agraria y forestal DREAm-Italia, la Organización Agrícola Helena y Juan Vilar Consultores Estratégicos.

Este nuevo proyecto LIFE, además de la financiación del programa LIFE de la Comisión Europea, cuenta con cofinanciación la de la Diputación de Jaén y la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, así como con el apoyo financiero de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Caja Rural de Jaén.

Olivares Vivos, un modelo de agricultura reconciliado con la vida

Desde 2015, y con la financiación de dos proyectos LIFE, Olivares Vivos ha desarrollado y puesto en marcha un modelo de olivicultura innovador nacido del consenso entre agricultores, científicos y conservacionistas. Desde entonces, ha reconciliado al olivar con su biodiversidad y aumentado la rentabilidad de los agricultores. Fue diseñado y probado en cuarenta fincas de Andalucía, levantándose sobre la sólida base científica que aportan las instituciones socias de Olivares Vivos (Universidad de Jaén y CSIC) y cimentada en el estudio más importante realizado en todo el mundo en torno a la flora y fauna del olivar y del análisis del mercado europeo del aceite de oliva.

El modelo Olivares Vivos no afecta a la producción agrícola y mejora su rentabilidad, ya que reduce la dependencia de fertilizantes o pesticidas, adecúa el olivar a los requerimientos ambientales de las políticas agrarias y, sobre todo, integra el valor añadido de la recuperación efectiva de biodiversidad en el AOVE. Para obtener este valor añadido se ha elaborado, además, un reglamento de certificación y un sello reconocible por los consumidores que mejora el posicionamiento de los aceites en el mercado.

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