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20 de mayo: día de las abejas

Por internet, suele ser recurrente ver una cita atribuida a Albert Einstein, que dice que a la Tierra le quedarían tan sólo cuatro años, en caso de que las abejas desapareciesen. Una sentencia que, aunque no la dijo el genio de la física alemán, sí que hay que mirar con preocupación. De hecho, el panorama es cada vez más triste para los polinizadores. El informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) advierte que el 40% de los polinizadores invertebrados, en particular abejas y mariposas, se enfrentan a la extinción. Apunta, además, que en Europa el 37% de las poblaciones de abejas están disminuyendo.

De entre todos los polinizadores, las abejas tienen un enorme peso en los ecosistemas. Tanto es así, que son las más eficaces en la importante tarea de la polinización. Motivos les sobran: su vuelo es rápido, suelen visitar distintas flores de la misma especie, necesitan grandes cantidades de polen y sus pelos están especializados en atrapar y mantener granos de polen (llegan a acumular hasta 15.000). Pero ¿son todas las abejas iguales? Lógicamente, no. Para hacer las cosas más sencillas, se pueden dividir en dos grupos: sociales y solitarias. Las primeras se rigen por una organización jerárquica, con una reina y una casta obrera; a este grupo pertenecen las melíferas (las primeras que vienen al imaginario colectivo cuando se piensa en abejas). Mientras tanto, las solitarias son independientes y hacen sus nidos de forma subterránea o en cavidades y huecos de troncos o rocas; éstas, además, son mucho más abundantes y las más comunes en zonas agrarias.

Olivares Vivos, polinizadores y servicios ecosistémicos

Olivares Vivos ha desarrollado un modelo de producción agrícola que ha conseguido aumentar en más de un 47% la cantidad de abejas solitarias que viven en los olivares, según los estudios que ha llevado a cabo el proyecto -los más importantes realizados en todo el mundo, en torno a la biodiversidad del olivar-, en los que los polinizadores fueron uno de los bioindicadores usados. Un incremento en su población al que se llega tras la puesta en marcha de prácticas sostenibles y respetuosas con el entorno natural que están basadas en acciones como una gestión adecuada de la cubierta vegetal, la revegetación de espacios improductivos con plantas que tienen flores o la instalación de nidales para insectos. Algo esencial para la supervivencia de las abejas.

Para medir tanto la riqueza (número de especies) como la abundancia (número de individuos) de polinizadores, se usaron diferentes métodos. Por una parte, se instalaron nidales de insectos, en los que las abejas solitarias y otros insectos se introducen para poner sus huevos y de las que salen las nuevas generaciones cada año. Por otra, mediante mangas entomológicas, con las que se va haciendo un recorrido para atraparlos y ver de qué especies son.

En este trabajo ha tenido un papel esencial el Grupo de Ecología, Evolución y Conservación de la Vegetación Mediterránea de la Universidad de Jaén (socio colaborador del proyecto), el cual identificó hasta 13 especies de abejas solitarias que anidan en cavidades sobre el suelo en olivares andaluces, que dependen de las cubiertas vegetales para sobrevivir. Después de dos años de estudio, los científicos constataron la existencia de tres abejas relevantes por su abundancia: Osmia submicansHoplitis adunca y Osmia caerulescens. Además, cabe resaltar que hay dos abejas que suponen un excelente bioindicador de un manejo sostenible del cultivo.

La recuperación de los polinizadores aporta una gran cantidad de beneficios, gracias a los servicios ecosistémicos. Por una parte, porque, aunque es cierto que el olivo se poliniza por el aire (es anemofílico) parece que si existe una población de polinizadores se incrementa el cuajado del fruto. Pero, sobre todo, porque un ecosistema más complejo va a ser más estable y se verá menos afectado por plagas, por ejemplo, ya que las explosiones de población de ciertas especies dañinas para el olivar se van a controlar por otras inocuas. De este modo, es posible aprovecharse de la biodiversidad para reducir el uso de insumos, mejorando la rentabilidad general de las fincas agrícolas.

¿Qué se puede hacer de forma individual para mejorar la vida de las abejas?

Las Naciones Unidas ofrece un pequeño listado de acciones concretas que, de forma particular, puede hacer todo aquel que esté interesado en luchar contra el declive de las abejas:

  • Cultivar plantas autóctonas que florezcan en diferentes épocas del año.
  • Comprar miel sin refinar a los agricultores de tu zona.
  • Comprar productos a agricultores que lleven a cabo prácticas agrícolas sostenibles.
  • Proteger las colonias de abejas silvestres.
  • Apadrinar una colmena.
  • Dejar un cuenco poco profundo con agua limpia y piedras o palos para que las abejas beban y no se ahoguen.
  • Ayudar a mantener los ecosistemas forestales.
  • Crear conciencia sobre su situación y compartir esta información en tus círculos y redes sociales.

Y comprar productos que certifiquen la recuperación de la biodiversidad, entre otra la de los polinizadores, como hace Olivares Vivos en los AOVE.

 

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